Tartamudez infantil

Los clínicos nos encontramos con un problema a la hora de determinar si los errores de fluidez que presenta un niño pequeño son propios de la disfluencia normal o indican que se trata de un caso de tartamudez temprana.
Cuando los niños son mayores, el diagnóstico es más sencillo cuando existen indicadores claros de conciencia establecida del problema, reacciones ante la tartamudez y conductas de escape y evitación. El problema se encuentra con los niños más pequeños, en los que no están presentes estos fenómenos, pero si hay tartamudeos suficientemente notables como para que los padres consulten a un profesional. (Salgado 2.008).
Los niños con tartamudez tienen el doble de errores que los niños con disfluencia normal.
Las diferencias son aún más importantes si se compara el tipo de disfluencias más frecuentes en ambos grupos. Las disfluencias de los niños sin tartamudez son sobre todo repeticiones de palabras de dos o más sílabas, repeticiones de frases, interjecciones o revisiones. Sin embargo, las disfluencias más frecuentes en la tartamudez son las repeticiones de sílabas, de palabras monosilábicas, las prolongaciones y los bloqueos con tensión. Este tipo de disfluencias intrapalabra son consideradas unánimemente como las mas características de la tartamudez, por lo que las llamamos disfluencias tipo tartamudez. 

Podemos definir por tanto que la tartamudez temprana o infantil es aquella que aparece en los primeros años de vida, a los pocos meses de haber empezado a hablar, normalmente entre los dos y los cinco años. Es importante diferenciarla de la disfluencias evolutivas típicas de la edad.

  • Los niños con tartamudez tienen una frecuencia de errores que es al menos el doble que la de los niños con disfluencia normal.
  • En cuanto al tipo de errores que cometen, destacan los sonidos repetidos, prolongaciones, bloqueos.
  • La presencia de tensión muscular es otro de los síntomas que nos tiene que alertar de una posible tartamudez temprana.